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lunes, 17 de octubre de 2016

HISTORIA DE AMOR PLASMADA EN LETRAS SOBRE EL PAPEL QUE HIERE EL ALMA DE UN AMOR QUE YA NO ESTÁ....A UN AMOR QUE YA SE FUE...


Te has despertado alguna vez con la sensación de querer desaparecer?...
 De sentirte tan débil que ni siquiera tienes fuerzas para levantarte?... 
Esa sensación de echar tanto de menos a alguien sabiendo que no le podrás 
volver a abrazar nunca ni volver a sentir sus manos tocando las tuyas?...
Esa  sensación de querer llorar y no tener lágrimas?... 
Esa sensación de dolor en el pecho y un nudo en la garganta que parece
 que te asfixia y no te deja respirar?...
Era verano, la brisa chocaba nuestras pieles mientras nos besábamos como 
si no hubiera mañana. Algo nos decía que la vida es demasiado corta como 
para desperdiciar el tiempo cuando estamos juntos, como si la vida se nos 
acabara dentro de unos meses. Sin saber que no habría un mañana para 
nosotros, juntábamos las manos la una con la otra como si fuera un juego, 
mis dedos encajaban entre los tuyos y mi corazón latía más de prisa.
Me estaba enamorando de ti tan rápido que daba miedo. Aquel día te dije 
por primera vez que te quería. Tú me devolviste un te amo. 

Y en ese momento supe que te amaba de verdad, como nunca había hecho 
en mi vida. De hecho pude imaginarnos juntos para siempre. Un vestido 
blanco, rosas rojas, champán, nuestro viaje a París, nuestro primer hijo, 
morir abrazados y enamorados hasta el final de nuestros días.
Si le vemos el lado gracioso, lo nuestro fue un rollo Romeo y Julieta, 
nuestras familias nunca aceptaron nuestra relación pero eso no nos importó 
nunca. 

Aquellos días de verano, juntos por siempre, sin planear nada, solo vivíamos
 el momento. Recuerdo una noche, miré por la ventana y ahí estabas de pie 
junto al árbol donde escribimos nuestros nombres, tenías dos cervezas en la 
mano y esa sonrisa. Esa sonrisa era preciosa. Estabas en plan . Yo bajé por 
la ventana y me abalancé sobre ti, te besé y te abracé y te dije que todo 
estaría bien, que estábamos juntos en esto y que lo estaríamos hasta el final.
Subimos al tejado, encendimos un par de cigarrillos y recuerdo que no 
parabas de hablar del futuro. Me decías que nos complementábamos, que 
lo que tú no tenías lo tenía yo y lo que a mí me faltaba lo tenías tú. Y que 
juntos seríamos uno.

Aquella noche reímos mucho, eras tan gracioso. De hecho una de tus 
virtudes era hacerme reír, supongo que eso me enamoró, aunque si lo 
pienso, si no hubieras sido gracioso sería entonces tu mirada y como me 
mirabas lo que me hubiera enamorado, o simplemente la forma de tu andar 
o más tarde terminaría enamorándome del acento que tenías y la manera en 
cómo me hablabas.
Es tan curioso, me terminé enamorando de cada cosa que te formaba, me 
enamoré de cada instante que pasábamos juntos y de cada paso que dabas. 
Me enamoré simplemente de tu forma de ser y de cada palabra que soltabas 
o tal vez solo me enamoré de aquello que no tenía, esa parte de ti que me 
complementaba y me pertenecía, y una vez que la encuentras ya no quieres 
dejarla ir porque sabes que si algún día te falta ya no eres aquel trozo entero, 
eres la mitad.

Recuerdo también San Valentín, el Ford Mustang antiguo de tu padre y aquel
ramo de zanahorias. Me encantan las rosas rojas te dije, te reíste irónicamente 
y dijiste: éstas me las recomendó la dueña de la floristería. Aquellos días fueron
tan cortos, habían sido tres días llenos de risas y felicidad. Cuando volvimos 
dijiste que habías encontrado un buen trabajo, que querías regalarme un anillo 
hermoso de compromiso y que te morías de ganas por llevarme contigo y 
hacerme la mujer más feliz del mundo. Te respondí: soy feliz a cada instante de 
mi vida que estoy contigo y cuando no estás conmigo soy feliz porque sé que 
existes.

A veces miro el cielo de noche y miro las estrellas y la estrella más brillante me 
recuerda a ti. Ante mis ojos brillabas y sé que aunque no estés aquí conmigo, 
sigues brillando en algún lugar. Y te observo allá en lo alto brillando y te sonrío. 
La estrella que más brilla me recuerda tu amor. Porque me dijiste que el día que 
se apagase la luz de las estrellas y ya no quedase ninguna brillando sería que 
nuestro amor habría acabado.

Y me prometiste que después de la muerte me seguirías amando. Por eso cada 
noche miro al cielo y pienso en ti. Sé que donde sea que estés me seguirás 
amando, porque me lo prometiste y porque aquella estrella que observo ahora 
por mi ventana sigue ahí brillando más que nunca.

2 comentarios:

  1. Wow que intenso y hermoso aunque triste a la vez 😔
    Palabras escritas de un verdadero sentimiento para un gran amor!

    ResponderEliminar
  2. Wow que intenso y hermoso aunque triste a la vez 😔
    Palabras escritas de un verdadero sentimiento para un gran amor!

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